Las Terapias de Charlie | Rolfing
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Rolfing by Pati

¿Qué es el Rolfing®?

Rolfing es un tipo de trabajo sobre las fascias del cuerpo orientado a recuperar una alineación más natural del mismo, más vertical y con menor esfuerzo.

 

La fascia o tejido conectivo es una red que interconecta y permea el cuerpo entero, rodea fibras musculares, músculos, forma tendones y ligamentos, rodea huesos, nervios y órganos. Esta fascia, por circunstancias de lo mas diversas como por ejemplo lesiones, tensiones físicas o emocionales, vicios posturales, etc. Tiende a endurecerse, tener adherencias, acortarse o desorganizarse, limitando el acceso a una postura descansada y al libre movimiento.

 

Qué significa esto? Por ejemplo, si mi cabeza y cuello están orientados hacia adelante, fuera de la verticalidad, entonces no solo voy a tener un menor rango de movimiento sino que además se requiere de un esfuerzo muscular para sostener esa cabeza que no está descansando alineada sobre la columna vertebral.

 

Esto se traduce a la larga en tensión, dolor y/o fatiga, endurecimiento y compensaciones. Lo mismo va a ocurrir si mis hombros “cuelgan” del cuello en lugar de descansar sobre la caja torácica, o si el torax no está alineado sobre la pelvis, si la pelvis no descansa sobre mis piernas etc., estos son sólo algunos ejemplos.

 

Lo que busca el Rolfing es alinear el cuerpo en la verticalidad, balancearlo en un lugar de esfuerzo mínimo.

 

El término Rolfing es en honor a la fundadora de esta técnica, Dra. Ida P. Rolf. Ph.D. en bioquímica, amplió su conocimiento del cuerpo a través de la investigación en química orgánica y, motivada por la búsqueda de soluciones a sus problemas de salud y los de sus hijos, exploró distintos tipos de terapias alternativas y de manipulación.

 

Observó que el cuerpo funciona mejor cuando está alineado y que cualquier desbalance genera una demanda a toda la red de tejidos blandos: musculos, fascia, tendones y ligamentos, creando compensaciones a lo largo de toda la estructura del cuerpo.

 

Dedicó su vida a esta investigación, lo que condujo a las manipulaciones y educación del movimiento que hoy se conocen como Rolfing®.

¿Cuál fue tu recorrido para ser Rolfer?

Posiblemente empezó el día en que quien fue mi Rolfer, Mattheus Els, sugirió al pasar que por qué no hacía la formación en Rolfing. Fue en un momento de cambios, y de mucha desorientación en mi vida. Estaba en ese momento tomando cursos de masajes y mi profesora, Ingrid May, también sugirió lo mismo. Quedó la idea rondando en mi mente. El Rolfing había puesto fin a mis dolores lumbares. Y me resultaba un trabajo interesante.

 

Pero no hay escuela en Argentina, hay en Estados Unidos, en Brasil, en Alemania, creo que en España y en Sudáfrica. Además necesitaba que se dicte en formato intensivo ya que no era una opción para mí mudarme tres años a otro país. Mattheus había sugerido Sudáfrica, asi que averigué en Brasil y en Sudáfrica… y un par de años más tarde decidí viajar a Sudáfrica. Viajé tres veces en un año y medio, por dos meses cada vez. Eramos un grupo de distintos lugares del mundo y distintas culturas y fue sumamente enriquecedor. Estudiamos mucho y aprendimos mucho. Cuando terminé la formación sentí que estaba preparada para dar sesiones.

¿Para quienes o que casos recomiendas sesiones de Rolfing?

Toda persona puede obtener beneficios del Rolfing ya que todos tenemos algún grado de desorden y compensación en la estructura. Mas allá de una mejor alineación, lo que ocurre con frecuencia en la persona que recibe las 10 sesiones básicas es que tiene más energía, mejora su capacidad respiratoria y se mueve con más facilidad.

 

Por otro lado, un dolor crónico, el cansancio injustificado, una restricción en el movimiento, pueden deberse a un uso ineficiente y desbalanceado del cuerpo que puede mejorarse. Me gusta mucho esta cita de Ida Rolf que transcribo aquí:

 

“Un individuo puede percibir la batalla perdida contra la gravedad como un agudo dolor de espalda, otro como un contorno menos elegante de su cuerpo, otro puede sufrir de fatigas constantes, y otro incluso sentirse en un implacable entorno amenazante. Aquellos por encima de los 40 dirán que es la edad; pero todas estas señales podrían estar apuntando a un solo problema tan prominente en sus propias estructuras y las estructuras de otros que ha sido ignorado : están desbalanceadasestan en guerra con la gravedad.”

¿Como es una sesión con vos?

Empiezo con una lectura corporal, que depende del enfoque de la sesión. A veces hago muchas preguntas, algunas de ellas apuntan directamente a la conciencia y percepción del cuerpo en ese momento.

 

Luego trabajo sobre el cuerpo en la camilla, en ropa interior. El trabajo en fascia es una manipulación que puede ser bastante profunda. Se trabaja con presiones, movimientos y deslizamientos en capas por debajo de la piel; en el espacio entre músculos, entre huesos y en articulaciones. Puede ser mas suave o mas profundo, el umbral siempre lo pone el paciente.

 

En general una sesión incluye movimientos que pueden ser pasivos y/o activos, y en ocasiones una re-educacion del movimiento ya sea en la camilla o fuera de ella. Se termina con una integración tocando cuello, sacro y espalda.

 

Para quien nunca tomó sesiones de Rolfing, se suelen seguir las 10 sesiones básicas. Es una serie en la que cada sesión tiene un enfoque diferente y se monta sobre la anterior. De esta manera se va recorriendo y reorganizando el cuerpo en su totalidad.

 

Las 3 primeras sesiones se enfocan más a la fascia superficial, las 4 siguientes a capas más profundas y las últimas 3 a integrar el cuerpo en movimiento. Al terminar la serie se habrá recorrido el cuerpo tres veces, con diferentes objetivos, eliminando restricciones y realineándolo.

 

Una vez hechas las 10 sesiones básicas, no es necesario volver a hacerlas y se diseñan las sesiones más específicamente para el motivo de la consulta.

¿Alguna recomendación para tener mejor postura?

Diría que el primer paso es la conciencia, percepción y escucha del propio cuerpo. Puede ser tan sencillo como percibir ese dolorcito que aparece cuando estoy mucho en determinada posición o tan complejo como registrar que cierto entorno me resulta nocivo y termino con los hombros subidos a las orejas.

 

Una vez que percibimos cómo afecta a nuestro cuerpo lo que hacemos, para bien o para mal, ahí podemos plantearnos qué necesitamos cambiar, dentro de las opciones que cada uno considere posibles.

¿Cual es tu visión de las terapias alternativas?

Recurrí a muchas, con muy buenos resultados. Una de las características que me resulta más relevante es la mirada holística que tienen en general.

 

En mi opinión no podemos separar lo físico de lo emocional, ni del entorno en el cual nos movemos. Ni dejar de ser conscientes de como nos afecta globalmente cuando alguna cosa en particular deja de funcionar de manera óptima.

 

Considero que hay muchísimas opciones que apuntan a estar mejor. Alternativas, complementarias o dentro y fuera de la medicina convencional. También creo que cada una juega un papel importante dentro de su especialidad y que es importante informarse y tener un diagnóstico completo.