Las Terapias de Charlie | Osteopatía craneosacral
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Osteopatía by Malu

¿Qué es la osteopatía?

La osteopatía es una terapia manual creada por Andrew Taylor Still en 1874 que posibilita detectar y tratar irregularidades en los distintos sistemas del organismo (nervioso, musculoesquelético, circulatorio, endocrino, etc.)

 

Se basa en los conocimientos anatómicos, fisiológicos, embriológicos e histológicos, con un enfoque holístico. Esto significa que el tratamiento va más allá del síntoma por el cual acude el paciente y su alcance, además de físico, también involucra los planos psíquico y emocional.


La osteopatía puede ayudar en la prevención así como en el tratamiento de distintos trastornos ya instalados, siendo el propio organismo que logra desandar el camino que lo llevó a su dolencia, teniendo así la posibilidad de sanarse. Ese equilibrio, esa armonía, colaboran con la resiliencia natural del cuerpo.

¿Cómo fue tu recorrido para ser osteópata?

Mi recorrido comenzó siendo paciente de osteopatía. Hace muchos años fui operada del intestino. Si bien fue una operación exitosa, la cicatriz abdominal fue importante y me generó adherencias. Una amiga médica y homeópata, me aconsejó consultar a un osteópata. Así lo hice. El alivio luego del primer tratamiento fue tan grande, que decidí profundizar sobre el tema.

 

Luego de estudiar y practicar varias disciplinas relacionadas con la salud y el bienestar en general, me formé como terapeuta craneosacral. Los resultados con mis pacientes eran tan positivos y mi alma tan curiosa, que quise ahondar aún más, y comencé la formación en osteopatía.


Soy uruguaya y estudié terapia craneosacral en Buenos Aires con dos grandes osteópatas y maestros, Adriana Macias y Raúl Abeledo. Se trata de una terapia manual basada en la osteopatía con un protocolo de aplicación específico.

 

Luego estudié osteopatía en el Centro de Estudios Osteopáticos de Buenos Aires y de la Patagonia (CEOB), con un grupo de docentes excepcional. En esta escuela la formación es de 3 años y continúa con seminarios de postgrado dictados muchas veces por terapeutas del exterior. El programa incluye las materias base: anatomía, fisiología, histología y embriología en paralelo con los seminarios de osteopatía y las prácticas clínicas a lo largo de toda la formación.

¿Para quiénes o en qué casos recomendarías la osteopatía?

La osteopatía es beneficiosa para personas de todas las edades, desde bebés hasta adultos mayores, embarazadas e incluso personas en estado de fragilidad (ya sea traumas físicos y emocionales, postoperatorios, etc.), ya que es un tratamiento muy respetuoso y delicado.  

 

Al consultorio llegan pacientes que quieren mejorar su calidad de vida en general, o vienen por temas más específicos como mejorar sus funciones digestivas, por dolores de espalda, dolores musculares, dolores de cabeza, irregularidades en la regla, durante tratamientos dentales, por trastornos del sistema respiratorio, hasta problemas oculares, de oído, etc.

¿Para vos la osteopatía es considerada una terapia alternativa?

Prefiero hablar de terapia complementaria dado que la osteopatía convive perfectamente ya sea con una especialidad médica así como con otras terapéuticas. Esto es así, siempre y cuando el tratamiento se efectúe con seriedad, respeto, compromiso y amor, puesto que de esta forma, comparten el mismo objetivo: acompañar al paciente en su proceso de sanación. Por tanto, complementar en este caso, un tratamiento osteopático con otras terapias o disciplinas, es muy interesante cuando la mirada hacia el paciente es integral.

¿Cómo es una sesión con vos?

Al inicio, realizo una serie de preguntas -anamnesis- que ayudarán al diagnóstico.

 

Se procede a una observación general y luego a un chequeo de todo el cuerpo mediante tests de movilidad y vitalidad. De esta manera se empiezan a investigar y diferenciar los síntomas para identificar la o las posibles causas y trabajar sobre ellas. Si bien el cuestionario y la observación son importantes, a la hora del tratamiento trabajo haciendo a un lado mis eventuales suposiciones y conjeturas así como las ideas que trae el paciente con relación a su padecimiento, ya que los que tienen memoria y realmente saben, son los tejidos.

 

Durante la sesión, contacto con mis manos, huesos, vísceras, tejidos blandos (fascias, músculos, ligamentos, etc.) y fluidos (sangre, linfa, líquido cefalorraquídeo,etc.) del organismo de manera suave y profunda. Así, acompaño a éstos en la recuperación de su vitalidad, en el restablecimiento de la movilidad, la liberación de tensiones, densidades y restricciones. Este contacto o “escucha” del organismo se hace respetando el ritmo y la sabiduría interna de cada individuo.

 

Still sostenía: “la ley de la arteria es absoluta”, refiriéndose a la libre circulación de los fluidos corporales para nutrir la o las zonas llamativas y eliminar toxinas y productos de desecho que pudiesen ocasionar futuros desajustes. Es así que el cuerpo tiene la posibilidad de recuperar su equilibrio, potenciar sus recursos de salud o autocuración, reajustar su homeostasis o sea sus propias fuerzas de autorregulación.

 

Los efectos del tratamiento se prolongan en el tiempo luego de la sesión, son muy personales y dependen de muchas variables. Si bien la persona puede recuperarse o sentir un alivio y armonía importantes en la primera sesión, hay que tener en cuenta que la osteopatía no siempre puede realizar en una sesión lo que otros tratamientos no pudieron hacer en meses o años; la paciencia y la constancia en algunos casos, son importantes. De todas formas la inmediatez del resultado muchas veces nos puede sorprender positivamente.

 

Cada sesión es especial. Me emociona la posibilidad de estar en contacto con la pulsión de vida de cada paciente y su tendencia a la salud que es innata. Agradezco estar en contacto con su fortaleza, su sensibilidad y su delicadeza. La serenidad y el brillo que veo en los ojos de los pacientes al terminar la sesión, me reconfirman el poder que tienen dentro, aunque a veces no sean tan conscientes de ello.

¿Alguna recomendación para cuidarse?

Que la persona quiera cuidarse, entendiendo con esto que desea vivir con más armonía y bienestar en general, conlleva muchas veces, a la toma de conciencia y a que se cuestione sus prioridades en la vida. Que quiera sanar y que esté dispuesta profunda y honestamente a hacerlo es el primer paso hacia el cuidado y la sanación. Una vez que miramos dentro nuestro, podemos re-aprender qué es lo que nos hace bien; nuestro pálpito, nuestra intuición, e incluso los síntomas corporales son indicios que el alma nos da para guiarnos. Re-conocerse y conectar con las propias necesidades, escucharse y experimentar.

 

Asimismo, teniendo en cuenta que todos tenemos los recursos dentro nuestro, es importante considerar que pueden existir momentos en que se necesite una mirada externa, objetiva. Dicho esto, es significativo recalcar que el compromiso está en el paciente y el terapeuta es quien acompaña en el proceso terapéutico.

 

La exploración es muy personal y lo que a mi me hizo bien, tal vez sea distinto a lo que necesite otra persona. Eso no quita que comparto mi experiencia cuando alguien me pregunta, pero ya no sugiero tanto que hagan o dejen de hacer. Entendí que el camino es personal y único, con sus propios ritmos, y que al final esa búsqueda y experimentación, nos lleva a mirar cada vez más hacia nuestro interior.

 

 

Teniendo en cuenta que somos capaces de pensar y sentir lo que sea, al mismo tiempo tenemos la capacidad de elegir qué hacer con eso que se piensa y se siente. Podemos aprender a darle cabida a las emociones y pensamientos, darles la bienvenida y agradecer por ellos. Más allá de que sean ideas, experiencias o sentimientos catalogados como negativos, el reflexionar sobre si queremos alimentar o no eso que sentimos y pensamos, podría ser un buen comienzo para cuidar de uno y en consecuencia, de los demás.

¿Cuál es tu visión de las terapias alternativas?

Percibo que hay una gran variedad de terapias que apuntan a identificar y a ayudar a sanar la causa profunda de los síntomas físicos, psíquicos y emocionales. Así como la osteopatía, muchas de ellas, ayudan por ejemplo, a que lo diagnosticado como “crónico” deje de serlo, o al menos a dejar abierta la posibilidad de un cambio.

 

Asimismo lo hereditario condiciona pero no condena, y está en cada uno el poder de modificar la historia de esos genes. Hay mucha información, infinidad de caminos y nos estamos dando cuenta que al responsabilizarnos, tomando las riendas de lo que nos sucede, podemos no solo enriquecernos como personas sino que también y si así tiene que ser, sanar. Cada disciplina desde su perspectiva tiene algo valioso para aportar y en ese sentido sería hermoso trabajar interdisciplinariamente, mirando al paciente como un todo.